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Cuando la fila de más de 10 cuadras giró en la carrera 30 con calle 45 para ingresar al claustro, al menos 500 estudiantes dieron inicio a un concierto de bienvenida con una ruidosa papayera.
El entusiasmo, pese a la larga caminata, que comenzó a principios de noviembre en Cali, fue evidente. Unos bailaban y gritaban, mientras otros emocionados saludaban con abrazos a los anfitriones.
"La palabra camina, la minga transforma", se leía en la enorme pancarta que colgaba del puente.
La llegada a la Universidad Nacional es la primera meta que se propusieron las comunidades indígenas cuando decidieron movilizarse hacia la capital colombiana para exigir la reivindicación de sus derechos.
La segunda se cumple mañana, cuando tendrán una corta, pero crucial caminata hacia la plaza de Bolívar. Ellos quieren entrevistarse con el presidente Álvaro Uribe y debatir con él los puntos que no pudieron tratar el pasado 26 de octubre en Cali.
La minga brilló en su desplazamiento por la carrera 30 por el orden. La guardia indígena se valió de más de 300 de sus mejores hombres para organizar a su gente y evitar alteraciones del orden público.
En el inicio y en la cola del peregrinaje citadino, tres cordones de guardianes se veían unidos únicamente a fuerza de sus bastones de mando, de los cuales se desprendían tres cintas de colores, una roja que representa la sangre de los líderes asesinados; una amarilla, el sol, y una verde, la madre tierra.
Los articulados de TransMilenio fueron devueltos en el retorno ubicado a pocos metros de la carrera 30 con avenida de Las Américas para dar paso a la marcha, que entró a la universidad por la portería de la carrera 30 a la 1 de la tarde, dos horas antes de lo previsto.
Las cinco ambulancias y las motoambulancias dispuestas por la Secretaria Distrital de Salud tuvieron poco trabajo. No se reportaron desmayados ni ninguna situación de cuidado.
En la tarde, un mar de carpas de colores y de plásticos tendidos sobre dos palos se veían en la concha acústica de la ciudad universitaria, a pocos metros del estadio Alfonso López, donde los cerca de 22 mil indígenas, según información entregada por Feliciano Valencia, consejero mayor del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), pasaron la noche.
El desplazamiento entre Soacha y Bogotá funcionó sin contratiempos, contrario a lo que muchos conductores llegaron a pensar. El dispositivo diseñado por la Policía de Tránsito, con más de 30 motorizados que se encargaban de hacer los cierres en los cruces viales, no tuvo que enfrentar grandes congestiones del tráfico, que se reestableció en la Autosur a las 10:30 a.m. y en la carrera 30 a la 1 de la tarde.
Universidad estará cerrada
Con la llegada de la minga a Bogotá se suspenden, desde hoy y por cuatro días, las clases en ese campus universitario. Fernando Montenegro, vicerrector académico de la institución, manifestó que, pese a que no hay permiso, no puede impedir que los indígenas ingresen a la universidad y por eso tiene que suspender las clases.
Para el directivo, cerrar la universidad en este momento es muy complicado. "Este semestre es muy apretado. No podemos perder ni un solo día, tenemos clases programadas hasta el 23 de diciembre, inclusive", dijo el directivo.
Ayer al mediodía, la secretaria de Gobierno, Clara López, firmó un acuerdo con Aída Quilque y Feliciano Valencia, representantes de Consejo Regional Indígena del Cauca, para que el campus solo sea utilizado por los indígenas durante cuatro días.
"Si llega el domingo y tienen que permanecer en la ciudad por alguna circunstancia, se alojarían en la Universidad Distrital", anunció López Obregón.
De otro lado, Héctor Zambrano, secretario de Salud, dijo que se decretó la alerta amarilla hospitalaria "para garantizarles a los indígenas atención y cuidado en salud y para no poner en riesgo su integridad", dijo.
También habrá unidades móviles y ambulancias cerca del lugar de concentración y a lo largo del recorrido, y se realizarán jornadas de vacunación para los niños que vengan en la manifestación y
cuidado a las madres gestantes y adultos mayores.
Pero la tranquilidad de la minga estuvo por fracturarse en Soacha. Feliciano Valencia, uno de los líderes de la protesta, advirtió que recibió amenazas vía Internet a nombre de dos organizaciones denominadas Colombianos dignos para salvar la patria y Campesinos embejucados. "Se trata de una confabulación de narcotraficantes y terratenientes paramilitares que busca entorpecer nuestro proceso", afirmó.
Las alarmas se prendieron el martes en la noche cuando miembros de la guardia indígena recibieron información de la presencia de dos hombres armados, que no pudieron ser aprehendidos.
La justificación de la marcha indígena
1. Adopción de la declaración de los derechos universales de los pueblos indígenas sin restricciones
2. Rechazo a los términos actuales del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos por considerarlos injusto y perjudicial para los pequeña y mediana industria y riesgoso para la comercialización de sus productos.
3. La rectificación pública del presidente Álvaro Uribe por haberlos tratado con el calificativo de "terroristas".
4. Definición de un presupuesto para las comunidades indígenas para la compra de tierras que no se por medio del Incoder.
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