Cuando un club de fútbol pretende armar un equipo, un grupo, con billetera y no con trabajo serio, generalmente fracasa. Así quisieron resolver un año más de angustia Millos y Santa Fe. Así les fue.
La eliminación de los dos equipos 'grandes' de Bogotá no fue solamente culpa de lo que pasó en los partidos del pasado domingo. Miraron el torneo con soberbia y cayeron en un error común: comprar jugadores no es armar un equipo.
El mejor ejemplo se lo dio una escuadra con solamente dos años en primera división, que no lleva ni la décima parte de los hinchas a las tribunas, que mide los gastos tal como hacen los fanáticos que ahorran las monedas que les sobran de los buses y el pan para comprar la boleta. Equidad mantuvo una base de trabajo de tres años, reforzó puntos claves sin gastar demasiado y hoy es finalista de la Copa Colombia y el único bogotano en los cuadrangulares.
Santa Fe cometió un error gigante: se comió el cuento de que era un Ferrari. Si a uno le ofrecen un Renault 4 en 25 millones de pesos y hay comprador que los pague, ¿de quién es la culpa? Pues del que lo compra, pues no tiene sentido de lo que gasta.
Así sucedió con los directivos rojos. Pagaron millonadas por Luis Fernando Mosquera, por Edinson Toloza, por Christian Nazarit, por jugadores que pueden tener mucho futuro, pero no el peso para sostener un equipo 'campeón'. Y el técnico Gómez también tuvo la culpa, al aceptar la carga sin pedir ningún refuerzo.
Y con Millos pasó lo mismo. Creyó que con la base que tenían, que venía de fracasar en tres torneos seguidos, les iba a alcanzar. El único refuerzo de verdad fue Milton Rodríguez. De resto, fue un equipo con nómina corta, que nunca supo manejar un resultado, que perdió puntos increíbles y que terminó la campaña con dos aventureros brasileños que se encontró en Canadá como los hombres que le iban a salvar el semestre.
"Yo no quiero pensar que el triunfo se aplaza más, no quiero que se prolongue un mes más, un semestre más, sería muy desgastante empezar un nuevo proceso", dijo el presidente de Santa Fe, Armando Farfán, en agosto. "La meta obligada es la estrella en el 2008", señaló, a su vez, Juan Carlos López, su colega de Millos, a comienzos de año. Los dos fracasaron. Y esta columna puede ser igual a la de hace uno, dos, cinco, 20 años atrás... Más de lo mismo.
José Orlando Ascencio
josasc@eltiempo.com.co
Subeditor de Deportes
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