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La propuesta de disolver los partidos uribistas no fue al azar, sino parte de una estrategia política, con la anuencia del sanedrín presidencial, para impulsar a quien podría ser candidato uribista.
El asunto, además, según pudo establecer plenamente EL TIEMPO en diversas fuentes del alto gobierno, ha sido objeto de muchas reflexiones y debates internos. Inclusive en la Casa de Nariño.Si Restrepo no ha salido a admitir sus aspiraciones pol (...)
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